Cinco? Seis?

 
 
Estoy totalmente convencido que en total serán cinco o seis ideas importantes que me guían.  No ignoro que a lo largo del blog aparecerán diferentes señales, apostillas, recuerdos, ocurrencias, pero remitirán a esas pocas.
 
 
Leí hace tiempo lo que repito ahora: son algunas pocas ideas las que no dan fuerza y alrededor de la cual giramos. Ignoro totalmente dónde lo hice y quien fue su autor. La confesión de plagio alivia mi conciencia y trae a la mente de que cada vez es más visible y confeso que soy la suma de lo que veo, leo, selecciono. 
 
Lo único que pretendo es tener la libertad de marcar mi camino con guijarros visibles a la luz de los otros
 

 

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La mano en la espalda

Miro desde el borde del camino el sendero que baja a la pequeña fumarola. Es una especie de grieta profunda que se extiende a mis pies . Comienzo a descender tomándome de los yuyos del costado. A medida que sinuosamente me voy aproximando el pequeño valle que se ve al fondo, el aire sulfuroso se hace tan intenso que duelen las narinas. Atrás mío viene Tuli pisando con cuidado y apoyando cada tanto sus manos en mi espaldas.

Seguramente fue el contacto lo que me despertó. Me suele pasar que aún hoy siento sus manos, sus muslos, admiro la forma particular de limpiar la bacha al final del almuerzo o cena mientras yo estoy parado a su lado esperándola para ira a mirar la tele.

Entiendan, por favor no me califiquen apresuradamente. Sé con toda claridad que hace más de un año que falleció, se que es irreversible y con la misma claridad sé que ella hoy, mientras yo dormía la siesta apoyó sus manos en mi espalda.

¿Existe el camino que describo? Corresponde claramente al viaje que hicimos a las Termas de Copahue… Nos fuimos caminando desde el hotel, trepando la larga calle enripiada con la curiosidad de los que están sanos y se sienten fuertes y capaces aún. Estuvimos abajo, en la hondonada donde varias fumarolas se abren humeantes, un río pequeño lo recorre y cada tanto un lecho de agua barrosa gris de sulfuro es buscada por los turistas como si tuviera mejores propiedades curativas que las del complejo.

¿Qué cuando fue? Hoy. Hace menos de una hora, cuando ella se sostuvo por un instante en mí, alentándome

 

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Evaluar: decisiones que inciden en el alumno

Intervención en la mesa redonda sobre evaluación en XII JORNADAS NACIONALES Y VII CONGRESO INTERNACIONAL DE ENSEÑANZA DE LA BIOLOGÍA realizadas en Octubre 2017.

Gracias Juan Pablo Pelotto

En la enseñanza sistemática los integrantes de la administración escolar, los alumnos y docentes toman decisiones que influyen sobre la calidad del aprendizaje y continuidad en el sistema. La administración asigna un esquema horario, determina cantidad de alumnos por curso, asigna recursos; el alumno decide el tiempo que le va a dedicar al estudio, compatibiliza y jerarquiza con otros intereses, comparte o no su estudio con grupos que lo sostienen o se aísla y por su lado los docentes seleccionan y priorizan contenidos dentro de los prescriptos curricularmente, estructuran su secuenciación y estrategias de enseñanza, anticipan modos de sostener el interés. Del conjunto de estas decisiones las más influyentes para el éxito en la tarea de aprender son las vinculadas a la evaluación.

No por dicho y leído es menos significativo subrayar que en un contexto social de incertidumbre y cambio, el valor de las decisiones con respecto a la evaluación es mayor que en contextos de certeza y estabilidad. El lector podrá imaginar las modificaciones que la tríada pedagógica, contenido, alumno, docente, ha soportado en los últimos decenios. El paradigma del profesor que poseía la suma del saber y la autoridad para tomar decisiones de manera incuestionable no es el actual, el alumno que sólo tenía como referente el conocimiento del docente ha desaparecido. En una sociedad donde mayor cantidad de alumnos transitan por el sistema, con cambios culturales propios de la sociedad en red que alteran las expectativas en relación al dominio de conocimientos, donde éste se produce y distribuye con velocidad creciente, la evaluación es un aspecto crítico del aprendizaje.

Postulamos que la evaluación llegó para quedarse y que será objeto de controversias y discusiones en los aspectos técnicos, éticos y pedagógicos. Esto da lugar a la aparición de intersticios decisionales de los docentes;1 que de este modo tienen frente a si la reflexión y posterior acción sobre los temas de evaluación.

Es posible superar los aspectos de clasificación y promoción de los alumnos que tienen las evaluaciones institucionalizadas, tomando algunas decisiones simples que no alteran lo demandado por la institución y promueven el aprendizaje y la retención de los alumnos, afianzando en la docencia la calidad de su labor y su profesionalidad a la hora de las discusiones sobre aprendizaje y rendimiento de los alumnos.

Estas decisiones son tres y muy sencillas de explicar. No obstante, es casi obligado mencionar que cada una de ellas exige esfuerzo y dedicación.

  1. El docente debería examinar su supuesto2 sobre la capacidad del alumno de superarse. No se trata de una cuestión menor: por el contrario si la creencia 3 pedagógica bajo la cual el docente basa sus constructos teóricos y prácticos sobre el enseñar y aprender espera que el alumno sólo aprende bajo sus indicaciones de nada valen los dos puntos restantes.

No siempre el supuesto sobre el cambio posible del alumno se manifiesta de manera explícita, tal vez se exprese sólo en los bordes de la impotencia con el famoso “lo que natura no da Salamanca no presta”4 o el que enunciara Martín Fierro “al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen”5.

Examinarse a sí mismo es un proceso largo y pausado pues está ligado a reconsiderar los límites propios.

  1. Tener presente que el plan de una clase o del desarrollo de un tema no está completo si no se presenta con un plan de evaluación. Esto implica modificar el supuesto de que la evaluación ocupa solamente el lugar de cierre, el momento en que se termina de enseñar e instalarla con el propósito de que forme parte del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Subrayo la palabra solamente pues con ello afirmamos que hay dos modalidades de evaluación: aquella a la que estamos más acostumbrados y que nos exigen las autoridades y los padres: la evaluación calificativa y la otra que aquí se solicita planificar anticipadamente: la evaluación formativa.

Un plan de evaluación tiene características definidas:

a) variedad de instrumentos, b) válido y confiable, c) con algún modo de participación de los estudiantes, d) económico en tiempo ya que este es uno de los bienes más escasos tanto de docentes como de alumnos e) qué sea consistente, coherente con la modalidad de enseñanza6.

  1. Aceptar que el error es fundamental para la enseñanza y el aprendizaje.7,8 Es la puerta principal para que el alumno pueda modificar sus concepciones o procedimientos y tal vez ayude al docente a proponerle distintas estrategias para acceder al conocimiento cuyo dominio se muestre esquivo. 9

Pensemos que llamamos “error” a aquello que no coincide con una expectativa o medida; está mirado por fuera de aquel que lo produce o manifiesta. Pero si miramos desde el aprendiz, bajo su mirada no hay error alguno. Es un obstáculo que debe superar en el tránsito hacia la “verdad”10.

Estas tres simples cuestiones a veces son rechazadas por una serie de razones atendibles:

  1. Falta de tiempo. La evaluación en proceso, el análisis de los errores detiene el dictado de los contenidos. Esto provoca en el docente un dilema moral a tener en cuenta: ¿A qué le tengo que dedicar tiempo: a que todos mis alumnos aprendan, y superen sus errores o al compromiso social de enseñar un programa? ¿Lo que no aprendió hoy, lo aprenderá más adelante?

Lo único que puedo decir para esto es que detener la enseñanza para profundizar el análisis del error ahorra mucho tiempo de explicación a futuro y también es “enseñanza”. No “dictar” clases en un momento, no avanzar en el temario curricular prescripto posibilita que más adelante los temas se puedan desarrollar más rápidamente. No encontré en la bibliografía pruebas “experimentales” de esta afirmación es, simplemente, fruto de la experiencia.

  1. Resistencia cultural al cambio. Aunque el docente trabaje atendiendo a los errores, aplique instrumentos de evaluación formativa podría recibir tanto de alumnos, de otros docentes o de autoridades, el pedido reiterado de que “tome la prueba”. Sostener y construir una buena prueba calificativa es muy importante, ya que todos los alumnos pretenden pasar de curso, grado y advertir que están habilitados para continuar en el sistema educativo. Se trata tanto de combinar el proceso de evaluación formativa, durante la enseñanza, como de evaluar correctamente con una prueba adecuada al finalizar el proceso.

  2. Falta de recursos para promover la regulación de los aprendizajes y la autoevaluación. Todo procedimiento nuevo demanda conocer recursos para abordarlo. En la bibliografía se encuentran aquellos que apoyan a los alumnos a revisar sus errores, modificarlos y tomar nota de los impedimentos para su superación. 11 Esto se puede hacer con la ayuda activa del docente quien le debe brindar el tiempo y los recursos técnicos, así como crear un clima emocional receptivo.

Considero como “recurso” incorporar a las creencias docentes la idea de que en algunos aspectos los estudiantes se pueden enseñar entre ellos y que el grupo tiene una enorme importancia en la superación de los errores. Si aceptamos esta posibilidad nos abriremos no sólo a la promoción de la práctica de técnicas de autorregulación y autoevaluación sino también aquellas que hacen a la evaluación entre pares y el trabajo colaborativo entre los estudiantes.

Considerar los errores grupales como un problema de “todos” alivia enormemente a cada uno de los estudiantes. Los recursos pues son nuestros apoyos. Entre ellos podemos recurrir al auxilio de las TIC: softwares gratuitos que ayudan a la hora de evaluar. 12 Algunas nos facilitan el acceso a una planilla de cálculo donde se visualiza muy rapidamente el resultado de todo el curso.

Mi propósito con esta intervención es dar oportunidad a los docentes de utilizar una palanca más para mover el pequeño mundo que es el aula que cada uno tiene a su cargo. La evaluación llegó para quedarse. Nuestras decisiones basadas en buenas técnicas ayudan a los estudiantes, cosa que es siempre nuestra prioridad.

Quisiera terminar transcribiendo una frase inspiradora de Edith Litwin13:

Una buena evaluación, al otorgar confianza y generar un espacio para que los aprendizajes fluyan y se expresen con naturalidad, permite reconocer los límites de las exigencias y por ello, provocar consuelo. Posibilita reconocer, nuevamente las posibilidades, reírnos de nuestras propias exigencias y recuperar lo humano en el acto de aprender.”14

1Frigerio, G.. (1992). Curriculum: Norma, intersticios, transposición y textos. En Graciela Frigerio (Comp.), Cecilia Braslavsky, Alicia Entel, Elizabeth Liendro y Hilda Lanza. Curriculum presente, ciencia ausente. Normas, teorías y críticas. Buenos Aires: Miño y Dávila. http://www.fhumanas.com.ar/archivos/FRIGERIO.pdf Revisado Noviembre 2016

2 Moreno García, C. (1987). El pensamiento del profesor. Barcelona: Ceac. p. 16.

3La idea de creencia está tomada de Jackson Ph. W. (2015), quien en su libro ¿Qué es la educación? menciona a las “verdades subjetivas” (p. 42).

4Centro Virtual Cervantes: http://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=58972&Lng=0 Revisado noviembre de 2016

5La vuelta de Martín Fierro; Capítulo XV http://martinfierro.org/15.htm Revisado en Noviembre de 2016

6Camilloni A.R.W (1998). La calidad de los programas de evaluación y de los instrumentos que los integran. Págs. 67 a 93; En Camilloni, A.R. W.; Celman, S.; Litwin E.; Palou de Maté, M.C. La evaluación de los aprendizajes en el debate didáctico contemporáneo. Buenos Aires: Paidós. Pp. 67- 93.

7Sanmartí, N. (2010). Evaluar para aprender. Barcelona: Grao. Especialmente el apartado Es necesario cambiar la concepción sobre el papel del error en el aprendizaje (p. 45).

8Anijovich, R. y González, C. (2011) Evaluar para aprender; conceptos e instrumentos. Especialmente el Capítulo 7: El error como oportunidad para aprender página ( p. 124)

9Sobre el concepto de distintos modos de acceso al conocimiento ver Bruner. (2000); La educación puerta de la cultura; Madrid: Visor. También otros autores de orientación cognitivista. Este concepto general debe luego adecuarse a la especificidad de la enseñanza en la que se está empeñado.

10Llamo aquí verdad no el criterio epistemológico positivista o cientificista, sino desde la perspectiva educativa de Jackson cuando dice: “Al llegar a este punto de mi indagación sobre cómo seguir el consejo dado por Dewey en 1938, se me ocurrió la idea de que “la búsqueda de la verdad” podría ser una manera mejor de resumir la tarea de la educación que la “búsqueda del conocimiento”. Jackson Ph. W.;2015 ; ¿Qué es la educación? Paidós Buenos Aires. Pág. 35

11Los dos libros mencionados en las notas del pie de página 5 y 6 ofrecen una gama muy interesante de recursos para este propósito.

12Google Form; https://support.google.com/docs/answer/87809?hl=es Visitado Noviembre de 2016; Socrative: http://www.socrative.com/ Visitado Noviembre de 2016

13Biografía de Edith Litwin en https://es.wikipedia.org/wiki/Edith_Litwin Visitado Noviembre de 2016

14Litwin, E. (2016). El oficio de enseñar. Buenos Aires: Paidós. P. 173.

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el cuerpo, la escuela nueva, los trazos de mi rostro

La tarea que me proponía hacer hoy quedará postergada por “inundación emocional”. Quería terminar un trabajo de escritura que nos tiene a mal traer desde hace un año. Pese a su pequeña dimensión no podemos darle un cierre feliz. Son tantas las cuestiones a considerar que nos cuesta, o mejor dicho, me cuesta cerrar el tema. Por suerte Alejandra Scialabba, coautora, colega y mi directora en Fundación Torneos tiene la virtud de no perder el norte.

En el escrito ya estamos casi al final. La idea central es vincular movimiento, escuela y aprendizaje no como una unión de entidades, ni el análisis del “ser” de cada uno de ellos y la posterior “unidad” sino estudiar el atravesamiento de estas cuatro palabras en el acontecer cotidiano. Un recorrido que reúna el tránsito del niño, tal vez de miles, por las escuelas que tenemos cercanas o que hemos transitado.

Cuando comenzó,  todo parecía inocente y sencillo. Luego entendimos la complejidad de la trama cuando intentamos no sucumbir en la pedagogía, en la medicina, mucho menos en el higienismo pedagógico, en la educación física o en la fascinación de banalizar el logro de la autonomía de una persona en formación y luego edulcorar  como logro deseable de la sociedad contemporánea.

Sin embargo hay una piedra que se nos ofrece como obstáculo y como pedestal para mirar desde allí: el paidocentrismo. Por que este tema la escuela ya lo trató. Una y varias veces. Es así que estoy releyendo las viejas ideas de Freinet, Montessori, Iglesias, Jesualdo. Desempolvando libros y artículos. Me encontré con este link de Ovide Menin homenajeando a Olga y Leticia Cossettini.

La lectura me trajo recuerdos: una mesa redonda compartida con él, (cuando? sobre qué tema?);  el entusiasmo por la lectura de los libros de Eudeba de Spivacow; a Mary Kochian enseñando en primer grado del Piaget tal vez mi primer lugar en el mundo, Mariano Narodowski ( que en ese momento todavía me atrevía a llamarlo “Marianito”) y uno de sus primeros libros: Escuela nueva en Argentina y Brasil ,Miño y Dávila Editores, Argentina, 1996; a mi amigo Jorge Fasce que dirigía el Pestalozzi…

olga-cossettini

Todo eso es un solo recuerdo y ahora desde otro lugar vuelvo al punto que ya no es el de partida pero no deja de ser una incógnita…

No es “de partida….” pero 50 años después aún no es el del final.

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5. Uner. Cuando el corazón…

De regreso, en la quietud de mi casa, escuchando Radio “Malena”,  siento una persistente perturbación. Un tango me da la clave.

Después de dos intensos períodos de actividad  (12 horas de taller el 8 y 9 de septiembre y 12 horas el 23 y 24 del mismo mes) se logró esos raros momentos de conjunción en donde importa tanto el contenido, la motivación, la emoción como cierto espíritu de grupo. Y lo que es más importante los docentes incluidos dentro de lo que podríamos llamar “el grupo de la clase”

curso-tallerFuimos progresivamente acercándonos a lograr una comprensión de los objetivos y procedimientos, contenidos y obstáculos, realidad de aula y de la ubicación de la misma en un contexto. Circuló el mate, (nada asombroso en Paraná), la galletita de grasa, la torta por los cumpleaños de Septiembre; la broma ligera que no perturba la clase sino que distiende la comprensión de los problemas, la ayuda a aquel que tenía que irse antes. Aceptaron desafíos difíciles, la exposición personal. Ellos pasaron de dejar de tomar nota a crear metáforas, nosotros escuchamos con atención y tratamos de sentir en nuestro cuerpo el esfuerzo de levantarse a las 2 de la mañana para llegar a la clase a las 9 y el significado de “disponibilidad”, “conectividad” en versión local. Tratamos de romper la percepción de territorialidad para incluirlos en un mundo muy vasto, ellos nos mostraron el valor de la identidad y el terruño.

Y cuando vine, tenía el corazón titilando, perturbado. Espero tener la energía para analizar aquellos elementos técnicos que hicieron un hito de este pasaje por el taller de la Uner. Por ahora, estoy simplemente, saboreando , paladeando la emoción de encontrarnos en un punto de logro.

 

 

 

 

 

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